Prostitutas en cali prostitutas bangkok

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Son del campo, como era yo. Por curiosidad y porque nos parece que no nos podemos marchar sin ver a las ping pong girls de las que todos hablan. Porque nos da la gana, vamos. Nos dicen que la mejor hora es entre cinco y siete de la tarde que es cuando llegan los autobuses con japoneses y se divierten antes de la cena.

No hay apenas gente. Hay un mercadillo de artesanía y falsificaciones frente a muchos locales de travestis y chicas. El ambiente nos vuelve a parecer algo cutre. Finalmente un chico nos dice que va a empezar un show de ping pong y que subamos, que cuesta unos 10 euros la entrada con copa. Le seguimos por unas escaleras oscuras y tras una cortina nos encontramos un sitio mucho peor que lo peor que habíamos imaginado. No hay apenas luz.

Llega una especie de encargada que nos sienta en unos asientos, en grada, de tela mugrienta y comienza un show de distintas mujeres que no hace falta detallar. No sabemos si mirar, si irnos, si decir que paren todo…. No nos gusta por burdo, porque otra vez todo el juego del sexo es en realidad un negocio carente de erotismo, ni siquiera es divertido por extravagante. Nos traen las dos copas de whisky malo.

Cada vez que acaba una chica se baja del escenario y nos dice que si la invitamos a un trago. Supongo que ese es su sueldo. Nos apetece irnos y a la vez nos da pena hacerlo por las chicas. Mostrar nuestro desagrado nos parece que de alguna manera es insultarlas. Sube una mujer con una zanahoria. Se la introduce dentro y la lanza tan fuerte que cae sobre nuestros vasos. Todo es incómodo, feo, aburrido, grotesco… Nos vamos. Me levanto a pagar y la mujer encargada me presenta una cuenta que lejos de los 10 euros por persona y copa que me dijo el chico de la calle se ha multiplicado por Al cambio son casi dólares.

Un tipo de la puerta se coloca cerca. Le digo que no le voy a pagar eso, que el acuerdo era de 20 euros. En la cuenta me quieren cobrar cada actación que hemos visto.

Esta prostitución así producida, mantiene una estrecha vinculación con la gestión social de personas, de cuerpos, de relaciones de género, de experiencias de sexualidad, de nociones de familia, de formas de trabajo específicas.

Tomo como puntos de vista la zona de tolerancia del municipio de Puerto Berrio, Colombia, en , y las narrativas de prostitutas históricas y militantes de derechos en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, entre y Adicionalmente, abro el plano para mirar el "campo político de la prostitución" en orden nacional y global.

En un juego de idas y vueltas, intento evidenciar conexiones, transformaciones y diferencias, tomando en cuenta las políticas nacionales así como los territorios y formas diversas de prostitución. This paper reflects on the relationship violence-prostitution in an oblique reading of the Brazilian and Colombian contexts, from anthropological studies realized in Considering the dimension and the complexity of such relationship, I intend a concrete approach ethnographically funded in two fields with different depth levels: The hypothesis is that, for the state - for both these states - it seems interesting to produce a type of prostitution in close relation, either virtual or effective, to the different forms of violence, thus generating prostitution as an inverted looking glass of "democracy" and "modernity".

So produced a prostitution is closely linked to the social management of people, bodies, gender relations, sexuality experiences, notions of family, specific forms of labor. I take as point of view the prostitution zone of Puerto Berrios, Colombia, in , and the narratives of historic prostitutes and human rights militants in Porto Alegre, Brazil, in and Additionally, I open my view to look at the "political field of prostitution" in the national and global order.

In the two way game I try to evidence connections, transformations and differences taking into account national policies as well as territories and distinct forms of prostitution. Prostitution, Violence, Colombia, Brazil, Politics.

Words, words and more meaningless words 'prostitution is violence against women', 'prostitution attacks the dignity of women', 'rescued women and victims' are accompanied by practices that cause great insecurity among those who sell sex on their own decision. Colectivo Hetaira - Organización española en defensa de los derechos de las trabajadoras del sexo. À Gabriela Leite, cuja morte se enreda nos labirintos dessas guerras.

Es septiembre de , estamos en Puerto Berrío Ant , en la región central de Colombia, ribera del Río Magdalena; un pueblo de aproximadamente Yenny, prostituta en el "Bar Piolín", me dice que él es "paraco" Estamos sentados bajo el dintel de la cantina de Piolín, un hombre de la localidad que nació y creció entre putas, que administra el bar de su madre y ama jugar ajedrez.

Piolín no es paramilitar ni tiene vínculos cercanos con ellos. Yenny tiene 30 años, es casi enana, también de la localidad. Como casi todas las que allí trabajan, vive en una pensión de la misma calle que, sin acueducto ni pavimentación, sin registros legales plenos, llaman "la cueva".

Vemos a Patricia salir del burdel en el que trabaja. Su gerente es Juan Al mechudo lo volví a ver unos días después en el parque principal. La noche del homenaje a la memoria de las víctimas locales asesinadas o desaparecidas en el marco del conflicto armado, que formó parte del llamado proceso de "Justicia y Paz" 4 de octubre de Encontré allí también a Patricia y a La Gordita paisa, prostitutas.

Miraban las fotos, descansaban. Pesado quiere decir peligroso o económicamente desfavorable. Yo tengo un hermano que hace como 3 años se despareció y nunca supimos nada de él A mí me da mucho miedo Vea que una vez yo vi asesinar a una compañera Yo quedé inmovilizada, tuvo que salir el dueño a levantarme y entrarme, no me podía mover El pela'o 2 que la mató viajó en el mismo bus que yo.

Y antes de sentarse se me queda mirando Todo el viaje, hasta que él se bajó, estuve tiesa, sudando Y el man le hizo la persecución hasta que dio con ella y vea Patricia sabe "pre-reflexivamente" que ante el robo, la posibilidad es la muerte.

No hay justicia civil intermediando. No sabemos si el muchacho que mató a la mujer en la parte final de la escena es paramilitar o no, pero es necesario pensar que en un control tan presente como el narrado, y como el que yo mismo tuve que ver y negociar en campo, él haya actuado, por lo menos, bajo la omisión paramilitar Es la celebración por la "transición política", en la que ella no parece creer. Que no se ve desde este murito en el que estamos sentados y desde el cual ella recuerda a su hermano.

En dio inicio un acuerdo entre el gobierno del Presidente Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia, tenía por objetivo la aparente desmovilización de esta organización paramilitar.

En se aprueba, con la vehemencia del Congreso Nacional, la Ley de o "Ley de Justicia y Paz", que le permitía al gobierno ofrecer a los paramilitares lo que habían deseado. Todo a cambio de la verdad. Entre desmovilizaciones masivas, "Justicia y Paz", la difusión de una cierta sensación de seguridad, alguna reducción de la intensidad del conflicto armado, la multiplicación territorial de las bases militares, el aumento de la participación paramilitar en el poder político y el crecimiento de las concesiones mineras ,comenzó entonces la idea de un "posconflicto".

Los "desmovilizados" conformaron un nuevo actor que comenzó a ocupar el cotidiano político y civil de la ciudad. Hermanos de alguien, enemigos de otros, ellos eran competidores diferenciados en mercados sexuales, matrimoniales, laborales. Los "desmovilizados", como personajes en este escenario, eran el interruptor entre la guerra y la "paz concedida"; al mismo tiempo invisibles y por todo mundo conocidos, eran la encarnación de la esperanza y del miedo, del rencor y del eufemismo en los comentarios de muchos habitantes de Puerto Berrío.

Y las putas lo sabían. Pues en las "zonas de tolerancia", por un lado, el mundo de la política gira en tiempo diferente entre regalías inmediatas a cambio de votos y cambios que demoran vidas , y por el otro, entre aguardientes y rancheras, entre clientes y rumores, las "zonas" tejen otro sistema de conexiones e informaciones. El candidato electo, en el día de las elecciones, fue visto circulando en una moto con "Chayanne", joven jefe local paramilitar En el homicidio resultó herido "Ricardo", administrador de una famosa cantina en la zona de tolerancia, y, al parecer, colaborador de "Chayanne".

Su cuerpo, así como el de varias otras mujeres en aquel tiempo, amaneció en uno de los pozos de agua en la cima del cerro. Contra-efectuación de la puta. De la misma forma, no es solamente en la "zona" donde la prostitución y otras formas de "sexo transaccional" o de participación en los mercados del sexo suceden.

Eso correspondería a un modelo abolicionista. En este código se prevé sin ninguna especificidad la reglamentación de la prostitución así como la especial disposición del estado para la "rehabilitación" de las prostitutas artículos a Capilarmente, el código nacional se traduce en códigos departamentales y municipales, en los que la reglamentación se traduce en previsión de establecimiento legal de "zonas de tolerancia".

Es un sector de intensa movilidad comercial y de flujo constante de carros y peatones durante el día. En , ni las secretarías de salud municipal y departamental, ni ninguna otra agencia del estado civil, ni ninguna ONG, tenían acciones en la zona.

Algunos funcionarios habían manifestado el deseo de implantar un sistema de carnés sanitarios. La presencia de la policía se limitaba a rondas de dos o cuatro agentes en moto.

El paisaje narrativo de esta zona era fuertemente marcado por esas violencias de las que Patricia nos hablaba, pero también por míticas batallas campales entre prostitutas y clientes, por violencias anteriores a la prostitución familiar, conyugal, militar , por expresiones del estigma y la discriminación prostíbulo quemado, madre que se avergüenza pero usufrue de la hija con culpa, dinero maldito, insultos al salir de la zona Por lo menos en dos ocasiones presencié peleas entre clientes, con botellas quebradas, que fueron disueltas por esos hombres como el mechudo.

La categoría "desmovilizados" era usada sólo como un eufemismo, y las mujeres solían amenazar a sus enemigos situacionales, en broma o seriamente, con un "le voy a mandar a los paracos".

Es necesario aclarar que ser controlada por paramilitares no es una característica particular de la zona de Puerto Berrío. A Acacías había llegado proveniente de un periplo laboral que incluyó el norte del departamento del Valle, región cercana a la ciudad de Cali, donde vivía. Yo decía que no tenía marido. Quien nos habla es Janete, prostituta desde el final de la década de 70 en el centro de Porto Alegre, capital del estado de Rio Grande do Sul, y militante del movimiento gaucho y brasilero de prostitutas.

El pacto que nos describe la hizo ganarse el sobrenombre de "cuerpo sin futuro", entre los policías de la época. A algunas no les gusta hablar de esta violencia, algunas la narran apenas para hablarnos de su propia fuerza y agresividad; sin embargo, para algunas, como Soila, esa violencia ocupaba, entre y , un lugar privilegiado en la memoria y en la imaginación sobre sí mujer, prostituta, militante, amante, esposa, ciudadana, trabajadora.

Cuando comenzó en la prostitución Soila tenía 15 o 16 años, y lo hizo, como era frecuente en la época, en un juego entre deseo y chantaje que era fundamental en la configuración de sus relaciones conyugales.

El Mimoso era un hombre con el doble de su edad y con bastante experiencia en asuntos como el del proxenetismo. A veces, mientras me narraba las historias, Soila se llamaba "víctima": Los chulos pararon de darle dinero al Buda, él mandó capturar a todas las mujeres Había una "rata" 16 que se llamaba Jackson, que era casado con una sobrina de Mimoso. Y ellos se odiaban Nos dieron choques eléctricos en la vagina, en los pezones, chorros de agua helada Lo que sé es que al final de esos dos días me montó en uno de esos Volkswagen blanco y negros de las "ratas" y comenzó a rodar conmigo por la ciudad Hubo un momento en que paró.

Y yo no lograba decir nada: Fue pasando el tiempo, fue pasando el tiempo, hasta que Mimoso llegó. Entré en el carro y bueno, ahí él se puso a torturarme para ver si Jackson me había comido o no Es marzo del año , en la esquina de las calles Dr.

Flores y General Vitorino vemos un grupo de mujeres radiantes ofreciendo sus servicios sexuales. Algunas intentan correr, otras se esconden en bares, en garajes, y debajo de los carros. No hay negociación previa o posterior con los chulos. Simplemente se llevan a las mujeres.

Entonces el vehículo se detiene, en un lugar que nadie identifica. La puerta se abre y ellas reciben el primer chorro de gas lacrimógeno directamente en los ojos. Fueron "comidas de cualquier manera" por todos los hombres uniformados que allí estaban. Al día siguiente, "batalhar".

Recordemos que en el año tiene fin la dictadura militar en el Brasil y comienza la "transición a la democracia". Con el paso de los años y de la democracia la prostitución se fue relegando a espacios privados. La policía de choque llegó en las horas de la noche junto con periodistas y fotógrafos, retuvo a las mujeres que se encontraban en la calle, ocupó los hoteles penetrando en los cuartos y ordenando que todo el mundo saliera.

Durante casi dos semanas policías hicieron plantón en esta cuadra impidiendo que las mujeres ocuparan la calzada. Algunos días después ellas activaron la asociación de prostitutas NEP , su mecanismo de simetrización, que dio inicio a una serie de demandas y negociaciones con las instituciones implicadas y con organismos de protección de los Derechos Humanos.

En conversaciones del NEP con los policías de plantón se supo que la orden dada era "sacar a las mujeres de la calle". La discusión se perdió en no dichos y en discusiones sobre el tamaño de las faldas que las mujeres usaban en la calle, y terminó en un compromiso del NEP para hacer talleres de ciudadanía con las mujeres y de la Policía Militar para respetar sus derechos.

Se buscó producir algo así como "putas decentes", putas que no recordaran ninguna imagen evidente de putas. Pero no se ordenó la suspensión de las acciones. Esa historia no es excepcional.

Asustadas, las mujeres de la organización quisieron saber cómo: Sin marcas, sin sangre; torpezas descartables, también. Los días 14 y 15 de abril de se realizó en esta ciudad la Cumbre de las Américas.

Unos días después, Noticias Uno, un noticiero colombiano reconocido por su seriedad investigativa, realizó la siguiente denuncia. La policía de Cartagena, junto con miembros de una agencia de inteligencia colombiana, estaría buscando, lista en mano, en diferentes bares, a las mujeres implicadas. Solicitaban documentos y cuando las encontraban las retiraban del lugar.

Fueron "comidas de cualquier manera" por todos los hombres uniformados que allí estaban. Al día siguiente, "batalhar". Recordemos que en el año tiene fin la dictadura militar en el Brasil y comienza la "transición a la democracia".

Con el paso de los años y de la democracia la prostitución se fue relegando a espacios privados. La policía de choque llegó en las horas de la noche junto con periodistas y fotógrafos, retuvo a las mujeres que se encontraban en la calle, ocupó los hoteles penetrando en los cuartos y ordenando que todo el mundo saliera.

Durante casi dos semanas policías hicieron plantón en esta cuadra impidiendo que las mujeres ocuparan la calzada. Algunos días después ellas activaron la asociación de prostitutas NEP , su mecanismo de simetrización, que dio inicio a una serie de demandas y negociaciones con las instituciones implicadas y con organismos de protección de los Derechos Humanos. En conversaciones del NEP con los policías de plantón se supo que la orden dada era "sacar a las mujeres de la calle". La discusión se perdió en no dichos y en discusiones sobre el tamaño de las faldas que las mujeres usaban en la calle, y terminó en un compromiso del NEP para hacer talleres de ciudadanía con las mujeres y de la Policía Militar para respetar sus derechos.

Se buscó producir algo así como "putas decentes", putas que no recordaran ninguna imagen evidente de putas. Pero no se ordenó la suspensión de las acciones. Esa historia no es excepcional.

Asustadas, las mujeres de la organización quisieron saber cómo: Sin marcas, sin sangre; torpezas descartables, también. Los días 14 y 15 de abril de se realizó en esta ciudad la Cumbre de las Américas. Unos días después, Noticias Uno, un noticiero colombiano reconocido por su seriedad investigativa, realizó la siguiente denuncia.

La policía de Cartagena, junto con miembros de una agencia de inteligencia colombiana, estaría buscando, lista en mano, en diferentes bares, a las mujeres implicadas. Solicitaban documentos y cuando las encontraban las retiraban del lugar. Las mujeres ya tendrían un abogado, quien denunció también que ellas se sentían amenazadas pues habían comenzado a percibir la presencia repetida de "gringos" con actitud vigilante y audífono en el oído.

Hay un elemento que resalta el dramatismo y que nos conecta con el inicio de este artículo. Una herida en la memoria colombiana. Así, el "caso Cartagena" permite ver cómo se produce socialmente la idea-prostitución. La decimosegunda edición de la revista Research for Sex Work , editada por la NSWP Network for Sex Work Projects - red global de trabajadoras sexuales , trata exclusivamente sobre la relación prostitución y violencia.

Y las palabras se transforman en armas contra las cuales luchar; esto es, en tiempo y energía. De hecho, acompañando las discusiones de la Red Brasileña de Prostitutas a partir de , se percibe que al conjunto de principales fuentes de vulneración VIH y violencia física se unieron con fuerza los discursos abolicionistas difundidos junto con la anti-trata y la anti-explotación sexual. La violencia es ejercida por los periodistas nuevamente integrantes del operativo policial: Ellas se tapan el rostro, piden que no las graben, corren, calculan el frame visual para poder huir de él.

Como el Estado, como "la policía", la prostitución no es una cosa que existe per se , extracultural y extracorpóreamente. Es una experiencia corporal de valor social altamente negativo Pheterson, ; Rago, ; García, ; Juliano, ; Piscitelli, Es un referente a través del cual nos acostumbramos a imaginar la falta, la corrupción, lo maldito como he oído repetidamente de prostitutas colombianas , lo "indigno" y por tanto el desprecio Este artículo se ocupó apenas de un recorte, fuertemente asociado a la acción del Estado.

En la Rede Brasileira de Prostitutas y la organización Davida, de Rio de Janeiro, que trabaja por los derechos de las prostitutas, publicaron algunos resultados parciales derivados de una investigación sobre "la cuestión prostitución y derechos" que estaban desarrollando en Brasil.

En la lógica seguida por esa investigación militante, la vulneración de derechos implica violencia potencial o efectiva. Destaco que en 7 de las 11 ciudades mapeadas se denuncian diferentes formas de violencia policial, incluyendo agresión física, sexo forzado y el cobro de multas, "peajes" o "fianzas". Pero ese foco colombiano en la legitimación de la crueldad invierte el énfasis foucaultiano en la disciplina y el biopoder.

Puro derecho a muerte. Se dice que el desplazamiento forzado en Colombia no es un efecto colateral de la guerra sino una de sus razones primordiales. Lo mismo podemos decir sobre la colonización de la corporeidad.

Esta violencia sexual y de género en la guerra colombiana no es apenas un arma o una estrategia para la guerra, es la guerra en sí misma. Es como si, siguiendo la lógica foucaultiana de fuerzas y flujos de poder, algunas prostituciones se produjeran como saberes sujetados, de los que se sospecha alguna fuerza atómica de contraefectuación de la sujeción. Ese es el mito del cuerpo de la puta, de la zona de tolerancia. Entonces no se golpea a la puta ni se produce su territorio suspendido apenas porque sea un cuerpo estructuralmente despreciable y yo pueda golpearlo, se sujeta porque tiene sentido en la producción de nuestras familias productivas, felices, eróticas, nucleares La importancia de tener un futuro.

Por la manera en que pensamos la prostitución, los de las putas parecen cuerpos cuya descartabilidad es anterior a la experiencia. No son vidas dignas de duelo, en palabras de Butler Su condición de "sin futuro" precede la enunciación del substantivo. He ahí la moraleja que se hace carne en los cuerpos de quienes vemos y de quienes viven: Esa sea tal vez la condición de posibilidad de la prostitución en los contextos narrados.

Esos son los Estados de los que estas violencias nos hablan, los que se producen en la intensiva articulación de prostitución con violencia. Finalmente, si el mito es para un lado lo es para todos. Si la puta es jaguar para ser cazado, también es cazadora fiera. Dentro de la Comisaría Me llevaron para dentro de la Comisaría, me cogieron en la Alfândega. Entonces levantó la mano para golpearme en la cara.

Pégame y te voy a agarrar Bueno, yo sé que pateé tanto tanto a aquel hombre Sex at the margins: De las armas a la desmovilización: Operation Princess in Rio de Janeiro: Security Dialogue , vol.

Violencia sexual contra las mujeres en el marco del conflicto armado. España, EDAI, , p. Prostitución y derecho laboral. Centro latino-americano en sexualidad y derechos humanos, La prostitución hoy en América Latina: Their words are killing us. Research for Sex Work 12 , , pp.

Mujeres entre mafiosos y señores de la guerra. Gênero, sexo, amor e dinheiro: Concluding observations of the Committee on the Elimination of Discrimination against Women: Some uncomfortable questions - Government policies in Spain and impact on people who sell sex voluntarily. Código Penal, Ley de Guía para llevar casos de violencia sexual.

Propuestas de argumentación para enjuiciar crímenes de violencia sexual cometidos en el marco del conflicto armado colombiano. Informe de derechos humanos de las mujeres y justicia de género. Sentencia T de Violence, gender and subjectivity. Berkeley, University of California Press, Buenos Aires, Prometeo, , pp. Em defesa da Sociedade. What's the cost of a rumor? A guide to sorting out the myths and the facts about sporting events and trafficking.

La prostitución en la segunda mitad del siglo XX: Placer, dinero y pecado: Prostitutas, 'traficadas' e pânicos morais: Trafficking and prostitution reconsidered: Boulder, Paradigm Publishers, Informe sobre violencia sociopolítica contra mujeres, jóvenes y niñas en Colombia.

Revista Brasileira de Ciências Sociais , vol. Guerras, trânsitos e apropriações: Sexuality Policy Watch , b. Sterling, VA, Kumarian Press, Saquen mi cuerpo de la guerra: Amsterdam, Amsterdam University Press, Cuidado, limpeza e carinho, domesticidade, trabalho e vínculos amorosos entre migrantes brasileiros que oferecem serviços sexuais.

Rio de Janeiro, Museu Nacional, 3 de maio de Amor, apego e interesse: Revista interdisciplinar da mobilidade humana, vol. Do cabaré ao lar: Rio de Janeiro, Paz e terra, Rio de Janeiro, Jorge Zahar, Explorando o negócio do sexo: Exclusión social de mujeres que han ejercido la prostitución en Colombia.

Ley de Justicia y Paz: Informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de Sobre la Sentencia ver: Arango y Olivar b. Los Rastrojos y Los Urabeños. Piden la comida en tailandés. Ya han aprendido algunas palabras y frases. Imita a la perfección a los indios y sus banales preguntas sobre el precio de la moto.

Las chicas esperan disciplinadamente en la puerta de los garitos. Cuando ven aparecer un grupo de japoneses, saltan como resortes. Una noche decido ir a Pat Pong, a la calle de las putas y los clubes de alterne.

Hay mucho restaurante japonés y mucho cliente japonés y mucho dinero japonés. Hay también algunos muchachos que deben ejercer de proxenetas por delegación, pero no se ve mucha sordidez ni peligro. Parece un juego superficial y ridículo. Aparco la moto y me siento a observar.

Nadie me hace maldito caso. Casi me da la impresión de ser invisible. Esperaba un bombardeo constante de insinuaciones pero me dejan en paz. El asunto de las putas siempre me ha cohibido. No he ido nunca de putas aunque sí he visitado muchos burdeles las noches de copas. Pero nunca pago por follar. Ya no juzgo a quienes lo hacen. He descubierto que muchos de mis amigos son puteros.

A mí me espanta todo el asunto. Recuerdo la noche que pasé en Harare, capital de Zimbabwe. Pero por alguna razón, su mirada y su nombre nunca se me han olvidado.

Esa capa de indiferencia de toda prostituta me puede. Mi vanidad no soporta que no se enamoren de mí. Y eso con las putas no sucede. Mejor aquel, que habla menos y no se complica la vida. Lo mejor es que resuelvan cuanto antes el asunto.

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Las mujeres ya tendrían un abogado, quien denunció también que ellas se sentían amenazadas pues habían comenzado a percibir la presencia repetida de "gringos" con actitud vigilante y audífono en el oído. Estas niñas vienen a la ciudad con mil promesas. En la cuenta me quieren cobrar cada actación que hemos visto. La policía de choque llegó en las horas de la noche junto con periodistas y fotógrafos, retuvo a las mujeres que se encontraban en la calle, ocupó prostitutas usera prostitutas en yecla hoteles penetrando en los cuartos y ordenando que todo el mundo saliera. Conozco trabajos menos honrosos que ser puta o dedicarse a los shows de sexo. Pero nunca pago por follar. Contra-efectuación de la puta. Por las mañanas voy a correr al parque y coincido con mil ancianos haciendo tai chi, regreso, compro fruta natural deliciosa y barata y regreso comiendo y empapado de sudor al hotel.

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